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¿Qué significa que te inviten a comer ramen en Corea?

En las tumultuosas calles de Seúl, donde los enamorados y solitarios se encuentran, existe una pregunta que se desliza entre susurros y risas nerviosas, un enigma que podría ser tan inocente como una sopa caliente, pero con un trasfondo secreto: “¿quieres ir a comer ramen?”. Esta enigmática consulta esconde bajo su aparente simplicidad un caleidoscopio de significados y connotaciones alrededor del amor y la seducción, lo cual intentaremos desentrañar a lo largo de este texto.

Antes de embarcarnos en este desciframiento, es imperativo hacer un alto y refrescar nuestra memoria sobre la esencia de este plato oriental, el ramen coreano, también llamado “ramyeon“. Un manjar instantáneo con sabor picante, fuente de calor y reconfortante sustento en los fríos días que el viento surcoreano impone. Mas, no podemos olvidar tampoco aquellos a quienes el ardiente fogonazo se les antoja un castigo intolerable, y para ellos, una versión más apacible existe.

La tentación escondida en un caldo de fideos

El ramen en sus incontables variantes se presenta como un emblema de la vida diaria de la joven nación surcoreana. Sin embargo, cuando las palabras “¿quieres ir a comer ramen?” son pronunciadas en ciertos contextos y acompañadas de miradas cómplices y sonrisas juguetonas, el significado trasciende la simple invitación a la comida. Se transforma, muta a una alusión al acto de entregarse a la intimidad, un cortejo velado, una oferta implícita al amor.

En la cultura de Corea del Sur, donde el decoro y la discreción priman en las relaciones humanas, la invitación a comer ramen comparte cierto parentesco con la expresión occidental “Netflix and chill”. Lo que es íntimo y tierno busca refugio entre los muros de este deseo enigmático.

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Orígenes cinematográficos y consecuencias melodramáticas

La génesis de esta invitación tan peculiar se remonta a la película “One fine spring day“, del albor del siglo XXI, donde la audaz frase fue pronunciada por primera vez en el celuloide, impregnándose de un aura de romanticismo y coqueteo. Desde entonces, los dramas coreanos, entregados siempre a la tarea de reflejar la vida y las pulsiones amorosas de sus compatriotas, han adoptado con entusiasmo esta invitación en su narrativa, como es el caso de “What’s wrong with secretary Kim?”, “Run On” y “Nevertheless”. Nuestro futuro en el amor podría depender de la aceptación o rechazo de esta insidiosa propuesta.

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Una brújula en el mapa del deseo: la búsqueda de señales

Con nuestras esperanzas y miedos en esto del amar estrechamente vinculados a la elección de las palabras, podría sernos de ayuda profundizar en la cultura y las costumbres amorosas surcoreanas, cuyos matices nos serán revelados en una serie de señales claras y sutiles del interés amoroso.

Por un lado, tocar la cabeza es un fuerte indicio del afecto sincero en la tierra de los milagros, pero la lista de señales va más allá. Desde el cuidado y el heroísmo líquido ejercido por ese caballero oscuro que se ofrece a beber en nuestro lugar (“흑기사”), hasta la atención constante y las conversaciones en mensajes de texto, hasta ese acto desinteresado e impensado de hacer por nosotros algo que no se nos había ocurrido pedir, el amor encuentra su camino hacia nosotros.

Así, cuando escuchemos por partes de un coreano los codiciados y arriesgados versos de “¿quieres ir a comer ramen?”, debemos enfrentarnos a la dualidad de su oferta, dejándonos caer en las cálidas aguas de ese caldo de fideos, llenas de honestidad y simple degustación, o sumergirnos de lleno en ese lenguaje indescifrable y seductor que, detrás de un estrecho quebranto, nos revela el vasto universo de las relaciones amorosas.

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