27 septiembre 2020
Satélites de Marte

Satélites de Marte

A lo largo de la historia se han ido descubriendo cada vez más satélites que le hacen compañía a los planetas en el inmenso espacio. 

Y Marte, no ha sido la excepción, pues ya hace muchos años que se observaron por primera vez sus dos satélites naturales, conocidos como Fobos Y Deimos

Curiosidades del planeta Marte

Sus nombres vienen de la mitología griega, pues el Dios Ares (conocido en la mitología romana como “Marte”), tuvo dos hijos que llevaban por nombre Fobos (Miedo) y Deimos (Terror).

Fue específicamente en agosto del año 1877, cuando el astrónomo estadounidense Asaph Hall se encontraba en su constante búsqueda de estos satélites, pues hasta el momento nunca habían sido observados. 

Hasta que una noche había decidido rendirse, y motivado por su esposa Angelina, volvió a observar a través del telescopio del observatorio naval de Washington la noche siguiente y fue cuando hizo el gran descubrimiento, pudiendo observar al satélite Fobos, y seis noches después alcanzó a ver a Deimos. 

¿Por qué era tan difícil verlos?

Pues, su órbita alrededor de aquel planeta es bastante rápida. Se dice que si estuviésemos en la superficie de Marte, veríamos pasar a Fobos unas tres veces al día, mientras que a Deimos se le vería cada dos días. 

Por otra parte, tampoco son satélites de gran tamaño, siendo Fobos de 27 km de diámetro, y Deimos de tan solo 12 km, dejándolo como uno de los satélites más pequeños de nuestro Sistema Solar. 

Ambos satélites, al igual que nuestra Luna, muestran siempre la misma cara. Esto se debe a las grandes fuerzas que los anclan. 

Fobos, por su parte, orbita alrededor de Marte a una distancia de 6.000 km, lo que lo hace estar muy próximo a este. De ahí su rapidez en dar vueltas alrededor del planeta. 

Mientras que Deimos, se encuentra a una distancia mucho mayor, de aproximadamente 23.500 km. Haciendo que desde Marte, se vea apenas un poco más grande que una estrella. 

La superficie de estos dos satélites se diferencia en que Fobos posee grandes cráteres, teniendo el famoso cráter Stickney, nombrado así por ser el apellido de soltera de Angelina Hall, esposa del descubridor de estos satélites. 

Se cree que este famoso e inmenso cráter, se debe a una colisión que tuvo hace miles de años con algún meteorito, que casi lo lleva a su destrucción. 

Además, está lleno de numerosos surcos, de entre 20 y 40 metros de profundidad, y hasta 250 metros de ancho. Y su superficie está inundada de polvo, llegando este a tener una altura de hasta 1 metro de alto. Se cree que es debido a los constantes impactos que sufre de pequeños meteoritos. 

Deimos, por su parte, no posee cráteres de gran tamaño, siendo de apenas unos 2,3 km de diámetro. Al tener tantos, hace que su superficie luzca lisa en ocasiones, o al ser visto desde lejos. 

Pero, al tener poca masa, su superficie no ha podido ser redondeada producto de la gravedad, por lo que su forma es similar a la de una papa. 

Origen misterioso

Existen varias teorías de cómo pudieron, estos dos asteroides, terminar siendo los satélites del planeta Marte, aunque ninguno ha sido determinado por completo. 

Una de estas teorías, y probablemente la más acertada, señala que el origen de ambos satélites puede venir del cinturón de asteroides, siendo ambos capturados de allí por la gravedad de Marte. De ahí se explicaría su morfología irregular. Sin embargo, nada asegura que esta teoría sea la correcta. 

Conforme se iban haciendo estudios, iban surgiendo otras versiones del posible origen, resaltando entre ellas la que señala que Fobos y Deimos se formaron al igual que nuestra Luna. 

Esto quiere decir que terminaron orbitando alrededor de Marte como producto de un gran impacto al planeta, que expulsó material hacia el exterior y terminaron estos dos siendo atrapados por la gravedad, siendo hasta hoy en día sus únicos dos satélites. 

Uno muy cerca y el otro no tanto

Se ha determinado que Fobos, en unos 40 millones de años, terminaría colisionando contra Marte, puesto que se acerca a él unos 9 metros cada siglo. O bien podría desintegrarse en pequeños fragmentos que dieran como resultado un bonito anillo. 

Por otra parte, el satélite Deimos, que se aleja cada vez un poco más, algún día en millones de años terminará escapándose a la infinidad del espacio, dejando al planeta rojo sin compañía. 

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