22 octubre 2020
Leer junto a los niños

Leer junto a los niños: ¿por qué la fábula es el mejor género para incentivar la lectura en familia?

Las fábulas y los cuentos son los mejores géneros literarios para incentivar la lectura en familia. Su sencillez y la utilidad didáctica se anuncian como sus principales ventajas.

La lectura es una de las mejores formas de ejercer la pedagogía en familia. Gracias a géneros literarios como las fábulas, que son cortas, amenas y que pueden leerse directamente en internet, incentivar la lectura en los más jóvenes es una tarea relativamente sencilla.

¿Por qué elegir las fábulas?

Se trata del género literario más sencillo para los niños. Todas las fábulas comparten elementos identitarios que las convierten en un género literario que puede ser asumido, aprendido, memorizado y ejercitado de forma sencilla por los niños.

Entre las razones para elegir este tipo de género para la lectura de los más pequeños de la casa, podemos resumir las siguientes:

• Tienen pocos personajes: por norma general, las fábulas suelen tener 2 personajes como mínimo, y sus títulos son bastante sugerentes, como el León y el Ratón, o fábulas mexicanas como El Maya y el Azteca, o El serrano y el Jalapeño. Al tener pocos personajes, los niños podrán memorizar las acciones que cada uno de ellos realiza, y serán historias fáciles de aprender.

• Estructura sencilla: sin importar los autores o los orígenes, la mayoría de las fábulas están compuestas por 2 personajes antagónicos (uno bueno, uno malo; o uno grande y uno pequeño), cuya historia se ve marcada por un único acontecimiento, donde ambos entienden la posición del otro y sufren las consecuencias (los malos) o se ven premiados por sus valores (los buenos).

• Tienen una enseñanza: la historia nos ha demostrado que las fábulas representan el género literario predilecto para las enseñanzas de valores, costumbres y el comportamiento alejado de los vicios. Un buen ejemplo es la colección de fábulas de Esopo, donde a través de historias cortas (basadas casi siempre en animales) se educa a los niños en la moral y las buenas costumbres.

• La moraleja es explícita: toda fábula deja una moraleja. A veces implícita, pero la mayoría de las veces de forma explícita, por eso, leer fábulas junto a los niños es una buena excusa para transmitir enseñanzas y valores que de otra manera serían muy difíciles de entender para ellos, o de explicar, en el caso de los padres.

¿Cómo incentivar la lectura de fábulas en los niños?

Leer es una de las mejores actividades que un niño puede aprender. Le ayudará a fomentar su pensamiento crítico, la creatividad, y a mejorar su concentración y su capacidad de comunicación, gracias a la adopción de palabras y significados nuevos. Lograr que la lectura se convierta en un hábito, es una tarea aparte.

La mejor manera, según los especialistas, es incentivar la lectura desde el ejemplo. Tomar tiempo libre y destinarlo únicamente a compartir historias, sean fábulas o cuentos clásicos populares como los de los hermanos Grimm (Blancanieves, Caperucita Roja, Hansel y Gretel), y utilizarlos como una herramienta didáctica, dándoles a los niños el protagonismo para:

• Elegir siempre la historia que quieran escuchar, descubrir o leer en esa ocasión particular.

• Indagar, preguntar y descubrir por cuenta propia algunos elementos de la historia, que pueden ser omitidos de forma intencionada (por los padres) o que pueden ser preguntados luego por sus padres, en caso de que los niños lean las fábulas sin ayuda.

• Elegir el espacio adecuado para leer. Sin presiones, sin apuros, y que ellos puedan luego asociar la lectura como un hábito saludable, que proporciona tranquilidad y que les sea gratificante.

Las fábulas han demostrado ser una poderosa herramienta de pedagogía, al igual que los cuentos infantiles clásicos. Sin embargo, que un niño adopte la sana costumbre de la lectura dependerá de que asocie esa actividad a momentos interesantes, a recuerdos de sus padres compartiendo momentos de lectura con ellos, en lugares gratificantes, bien iluminados y tranquilos.

Cuando la lectura, en cualquier edad, se adopta como un hábito saludable y de crecimiento gradual, siempre será beneficiosa. En cambio, cuando se utiliza como castigo, los resultados no serán alentadores.

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