28 noviembre 2021
Guerra Sucia

¿Qué es la Guerra Sucia en la era digital y cómo mantenerse a salvo?

Es muy probable que la era digital esté avanzando mucho más rápido que otros campos, como la comunicación y la información, y en ese umbral, se esconden estrategias factibles que han sido fuente de muchos cambios paradigmáticos.

Las guerras sucias y sus objetivos

Si bien no existe una definición concreta de lo que significa una guerra sucia digital, sí podría afirmarse que se trata de una versión moderna de la guerra sucia tradicional o también conocida como publicidad negativa o difamación.

Si algo distingue a estas acciones o estrategias -ya que algunas se elaboran de manera profesional y con un único fin en mente- es que no apuestan ni por la verdad ni por la mentira, a secas, sino por un amplio espectro de posibilidades que se encuentran en medio de ambos extremos, en el campo de lo verosímil. Así, cuando una cosa no termina de ser mentira y a la vez parece verdad, las informaciones son fáciles de compartir, de llevar de boca a boca, con el propósito de hundir a la competencia, de desprestigiar la imagen de un político o una persona, siendo esas las prácticas más habituales.

La Guerra Sucia, ahora en formato digital

Internet ha sido una de las maneras más eficientes de crear publicidad negativa, propaganda malintencionada, difamación, campañas de desprestigio, todo ello englobado en el concepto de la Guerra Sucia en la era digital, que no es más que un traslado de las técnicas ya reseñadas o conocidas a un modelo de comunicación, interacción e información innovador, digital, accesible y que tiene algunas virtudes técnicas, que por sí mismo puede potenciar las capacidades de transformación social de estas campañas de guerra sucia, razón por la que se ha convertido en un problema, incluso -para algunos gobiernos del mundo- de seguridad nacional.

Internet, en general, pero las redes sociales en particular, se han convertido en el mejor lugar para hacer la guerra sucia digital, puesto que la información viaja y se comparte a una velocidad mucho mayor que la capacidad de lectura, análisis o revisión de las personas. Así, si antes -hace no muchos años-, las personas leían portales especializados, medios veraces, y tras un análisis decidían compartir estas informaciones en sus perfiles de determinadas redes sociales, hoy en día la cantidad de información y la propagación de hechos, hace que dicho proceso se vea desnaturalizado o directamente se omite, de manera que la viralización es más constante. Por eso, en más de la mitad de las ocasiones se trata de contenidos que ni son mentira, ni son verdad, sino que se encuentran en el ya citado espectro de lo verosímil, con lo peligroso que eso puede ser.

Principales ámbitos donde la Guerra Sucia digital ha cobrado relevancia

La Guerra Sucia digital se puede hacer a baja escala, ya que es bastante común ver a personas que fingen la muerte propia o de un familiar en redes sociales, así como también las personas que acusan a otras de cometer diversos delitos, sin haberlos cometido en realidad; o bien, a gran escala, donde muchas industrias, organizaciones y gobiernos han sabido sacarle rédito a una herramienta que a estas alturas se antoja muy difícil de combatir con plenitud.

  • Guerra Sucia en ámbitos políticos: bien es sabido que las organizaciones políticas, y más aún los gobiernos, tienen gran cantidad de recursos humanos y tecnológicos a disposición para realizar trabajos de este tipo. El ámbito político se ha convertido en el destino de la gran cantidad de campañas de difamación y desprestigio en redes sociales y medios digitales, puesto que por sí mismos han sido capaces de cambiar resultados electorales, incluso cuando las probabilidades previas de dicho resultado eran nimias.
  • Guerra Sucia comercial: la Guerra Sucia comercial ha existido desde hace muchas décadas, pero en la era digital es mucho más evidente, desde empresas que contratan a personas para publicar reseñas falsas en sitios de recomendación -tanto a favor como en contra- hasta aquellas que directamente realizan estrategias más oscuras, como el espionaje industrial -que hoy es digital, gracias a que la mayoría de las empresas trabajan en la nube-.

Características de la Guerra Sucia digital

La Guerra Sucia digital se ve potenciada en la viralización de contenidos, ya que sin esa característica no puede tener efecto o, desde luego, no puede llegar a la amplia cantidad de personas que requiere para surtir un efecto determinado y cumplir con sus objetivos.

Además de ello, está enfocada en el concepto de lo verosímil. Las audiencias en redes sociales reconocen los contenidos falsos al instante, pero muy poco cuando hay un pequeño margen de verdad en cada publicación.

Finalmente, la Guerra Sucia digital suele ser tribal, o bien, puede apuntar directamente a la filosofía de una organización, empresa o partido político. De esa manera, las personas afines a dicho partido o creencia, serán más proclives a compartir información, incluso sin verificar la misma o leerla antes.

¿Cómo mantenerse a salvo?

La mejor estrategia para combatir la Guerra Sucia digital, que directamente afecta al usuario común, es seleccionando bien las fuentes de información, eligiendo bien los canales para recibir y leer dicha información -las redes sociales, por su vorágine, no suelen recomendarse con esos fines-, pero sobre todo verificando siempre la información, corroborando con datos o incluso acudiendo a páginas especializadas e iniciativas regionales y globales que se encargan de procesos de ‘Fact Checking’, que no es más que profesionales, inteligencia artificial y expertos que se dedican a validar informaciones o a resaltar las que son falsas, puesto que de esa manera se evita compartir bulos o contenido falso en redes, en el grupo de amigos y contactos mediante aplicaciones de mensajería instantánea, y en definitiva, se pueden prevenir muchos problemas.

No obstante, como ya se ha explicado, no es tan fácil como parece, e incluso al mejor lector y analista se le ha podido colar alguna información que no es del todo cierta. Las personas que se encargan de crear contenidos con un fin de desprestigio o de guerra sucia, reconocen la complejidad de convencer a la audiencia. Afrontar eso es lo más complejo que los usuarios hoy en día deben realizar en sus redes y en la forma de consumir contenidos.

Compartir
Dejar un comentario

Noticias México