El ángel de la Independencia

Antonio Rivas Mercado, el genio detrás del Ángel de la Independencia

La columna conmemorativa del centenario de la independencia o mejor conocida como “El Ángel de la Independencia”, es el monumento más emblemático de todo México, obra de uno de los mexicanos con más estudios en el exterior, como lo fue Antonio Rivas Mercado,  egresado de Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París.

¿Dónde nace Antonio Rivas Mercado y cómo fue su infancia?

El oriundo de la ciudad de Tepic, al oeste de México, nace un 26 de febrero de 1853. En un entorno pudiente, sus padres fueron Luis Rivas Góngora y Leonor Mercado, siempre se preocuparon por la educación de su hijo, por lo que a los 10 años lo enviaron a estudiar a la capital del país

Tras su corto paso en la Academia San Carlos, sus padres, de fuerte religión católica y Jesuita, a los 11 años lo enviaron a Inglaterra, al “Stornyhust College”, donde culminó la primaria. 

Nuevamente pensando en su futuro y su afición por las artes plásticas,  viajó nuevamente, esta vez para cursar su secundaria en Francia, al culminarla permaneció allí y entró a la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París, en donde obtuvo su título de arquitecto.

Al mismo tiempo que cursaba arquitectura, Rivas Mercado estudiaba ingeniería en “La Sorbona”, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de toda Europa. Para 1878 ya se había graduado y ostentó ambos títulos, era ingeniero y arquitecto.

Su paso por Europa y la influencia que obtuvo

Luego de tanto esfuerzo para sacar adelante 2 carreras universitarias, Rivas Mercado decidió tomarse un tiempo libre y pasear por Europa, necesitaba explorar otros ambientes y obtener inspiración antes de volver a su país de origen.

Fue entonces cuando se le ocurrió visitar en bicicleta los países más cercanos a Francia, como lo eran España e Italia. Quedó impresionado por la riqueza de sus infraestructuras y cómo los distintos estilos arquitectónicos hacían vida en una misma ciudad.

Antonio Rivas Marcano

Lo que más le llamó la atención de ciertas zonas de España, fue el peculiar estilo artístico “mozárabe”, el cual se trataba de construir estructuras y formas decorativas dentro del arte cristiano convencional.

Debido a su crecimiento apegado al catolicismo, Antonio Rivas encontró en el “arte mozárabe” un estilo con el que se sentía cómodo, en donde abundaban las columnas, arcos de herradura y los materiales utilizados no eran muy costosos. 

De vuelta a su natal México

Su meta al regresar a México era ejercer su carrera como arquitecto, pero esto no  sería fácil, por lo que mientras conseguía contratos de obras que renovar o construir, decidió volver a sus inicios y dar clases en la Escuela de San Carlos.

En esta institución de arte, revolucionó los pensum académicos y las formas de estudio, tanto fue que gracias a él se dividieron las carreras de Ingeniería y Arquitectura, las cuales hasta esos momentos formaban parte de una misma profesión. 

Por 9 años fue director de la Escuela de Bellas Artes de México, en donde consiguió reunir los fondos para la beca de un joven estudiante de nombre Diego Rivera, quien fuera posteriormente Premio Nacional de Ciencias y Artes de México

Cargos públicos que ocupó en su país

Siempre fue muy dado hacia el prójimo y al servicio a su nación, por lo que tomó un puesto de diputado federativo, cargo que ejerció desde el año 1884 hasta 1910.

Estuvo muy ligado al gobierno de Porfirio Díaz, pero las continuas revueltas y manifestaciones, hicieron que decidiera abandonar México por considerarlo  un país muy volátil, al menos políticamente hablando.

El Ángel de la Independencia fue su obra más conocida

Antonio Rivas Mercado fue un hombre polifacético, que le encantaba siempre mantenerse ocupado con varios proyectos, mientras ejercía su carrera como director de la Escuela de  Bellas Artes, se encargó de dirigir varios proyectos y diseñar obras importantes en todo el país.

La más célebre de todas y por la cual su nombre es repetido hasta el día de hoy es el “Monumento a la Independencia”, ubicado en la Ciudad de México, nombrado por el mismísimo presidente Porfirio Díaz para ser el encargado de ejecutar la obra.

En su equipo de trabajo, Rivas Mercado armó un equipo de profesionales, liderado por Roberto Gayol, jefe de la parte civil y el italiano Enrique Alciati, encargado de esculpir las esculturas.

Un monumento de  más de 45 metros de alto, en donde se puede observar en la cima La Victoria Alada, sosteniendo una corona de laurel en una de sus manos, en honor a todos los héroes de la gesta independentista, en la otra lleva una cadena rota que significa la liberación del pueblo mexicano, luego de 3 siglos de virreinato español.

Antonio Rivas

Otras obras arquitectónicas de su autoría

Su legado arquitectónico en todo México fue más allá del Ángel, Antonio Rivas era un visionario que plasmaba toda su imaginación en sus obras y las convertía en piezas únicas para la  época, esas que no eran muy comunes ver en este continente.

Teatro Juárez en Guanajuato

En esta estructura se puede ver muy claramente la influencia “mozárabe” de Rivas Mercado, pues se trata de un monumento que le tomó 10 años culminar y cuyo estilo único lo hace parecer un templo griego en su exterior

Su imponente fachada con 8 esculturas de bronce y los acabados en su interior al estilo oriental, hace que se desprenda de los otros teatros nacionales y lo coloca como uno de los más bellos de todo México.

Su casa en Guerrero

Esta casona de 2 plantas es una excepcional obra arquitectónica, que cuenta con una galería,  una estancia, 2 comedores, biblioteca y un recibidor. Su estilo es prehispánico con acabados victorianos, una auténtica maravilla que al día de hoy es un museo cultural que puede ser visitado.

Su legado como arquitecto de la época fue tan grande que tuvo la oportunidad de remodelar en múltiples ocasiones habitaciones pertenecientes al Palacio Legislativo.

Compartir
Dejar un comentario

Noticias México