Aumenta vivienda precaria

(Foto:Archivo/EL UNIVERSAL)
monica.archundia@eluniversal.com.mx
En la ciudad de México el número de viviendas habitadas ha registrado un incremento paulatino en los últimos años, estimado en casi 24%, al crecer en la misma proporción que la conformación de nuevas familias.
De acuerdo con la última Evaluación de la Satisfacción de las necesidades y las desigualdades habitacionales en el Distrito Federal y del impacto de los programas habitacionales del Gobierno capitalino, de 1992 a 2008, la vivienda calificada como “buena” creció, pero lo mismo pasó con la verdaderamente precaria o considerada como “muy mala”.
El estudio, realizado por Emilio Duhau, investigador del Departamento de Sociología de la UAM Azcapotzalco, a petición del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del DF (Evalúa DF), muestra que mientras en 1992 la vivienda muy mala representaba al 4.7% del total, para 2008 ya se ubicaba en 6.6%.
Además señala que la presencia relativa de viviendas de mala calidad está relacionada con los procesos de urbanización informal, aunque por regla general, las condiciones mejoran con los años.
Para el especialista, es a estos procesos informales que se debe que delegaciones como Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac e Iztapalapa sean las que mayores proporciones presentan de viviendas de muy mala y mala calidad. Explica que en el caso de las tres primeras, en las últimas dos décadas han experimentado procesos acelerados de urbanización bajo modalidades informales, que en el caso de la delegación Tláhuac tienen que ver con la formación de colonias populares.
Iztapalapa, por su parte, constituye la mayor concentración absoluta en el Distrito Federal de procesos de urbanización irregular y viviendas autoconstruidas.
En el extremo opuesto se encuentran Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Benito Juárez, tres delegaciones con las mayores proporciones de viviendas de buena calidad.
La Polvorilla
Apareció de la noche a la mañana, hace casi tres años. Cientos de personas, identificadas con el Frente Popular Francisco Villa (FPFV), levantaron cuartos de tabique, de madera y con láminas de cartón en la zona conocida como Minas, frente a la colonia Polvorilla, en Iztapalapa.
Han formado una especie de colonia sobre suelo de tierra, con negocios al frente, sin encontrar impedimento de autoridades, ni de los propios vecinos de la zona.
Carpintería, estética, mecánica, venta de flores y demás negocios ofertan distintos servicios de cara a la avenida San Rafael Atlixco, donde familias completas, identificadas con el FPFV han establecido su hogar.
Ampliación La Conchita
Aunque inició como una extensión de la colonia La Conchita, el asentamiento irregular que se encuentra en perímetro de la delegación Tláhuac y que lleva el mismo nombre, es una concentración humana consolidada.
Postes de madera improvisados, de los cuales penden marañas de cables de luz, se observan en las distintas calles, sin pavimento, de Ampliación La Conchita, donde la construcción de vivienda se ha mantenido desde hace más de 15 años.
En esa zona, con uso de suelo ejidal, se estima que viven unas 120 mil personas en distintas condiciones, pues en las calles se observan viviendas de hasta dos niveles, hechas con blocks, tabiques y cemento, que han comprado a sus dueños originales a pesar de no estar regularizados y no contar con todos los servicios públicos que se requieren.
La construcción de vivienda en el Distrito Federal ha llevado a que -según el estudio- entre 1990 y 2005 el número de construcciones particulares habitadas pasara de un millón 789 mil171 a dos millones 215 mil 451, es decir, poco más de 426mil adicionales.
El investigador asegura que a pesar del incremento que se registró en la cantidad de vivienda precaria, entre 1992 y 2008 la situación habitacional de la ciudad mejoró significativamente porque es en la última década que se ha dado un verdadero auge en el financiamiento, tanto para adquisición o construcción de nuevas, como para el mejoramiento de las preexistentes.
Durante el periodo señalado, la cantidad de viviendas con algún grado de hacinamiento, es decir con más de dos habitantes por dormitorio, se redujo en 21% en la capital del país.
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