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En transporte público, 24 horas a la semana

Víctor Miranda es uno de los cinco millones de mexiquenses que consume diario alrededor de cuatro horas en ir y regresar de su trabajo, que está en el DF. Además, buena parte de su salario lo gasta en pasajes, de los más caros del país
Los pasajes del estado de México oscilan entre los siete y 14 pesos
(Foto: Archivo/EL UNIVERSAL)
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09 de abril 2011 00:00
Cinthya Sánchez
09 de abril 2011

Las horas que invierte en trasladarse diario del Estado de México al Distrito Federal y viceversa le alcanzarían perfectamente para llegar de la ciudad de México a Acapulco en autobús.

Con el dinero que gasta al mes en transporte público, podría pagar la renta de un departamento que estuviera cerca del trabajo. El tiempo que ocupa en el transporte podría significar dos horas más de sueño y otras dos de convivencia familiar, pero la realidad de Víctor Miranda es que en Héroes de Tecámac fue en el único lugar donde le alcanzó para crear su patrimonio, y la tienda de colchones para la que trabaja en el DF es el trabajo con el que mantiene a su familia.

Está pagando un departamento de 296 mil pesos por 41 metros cuadrados, la Universidad de su hija mayor, la secundaria de su hija menor y los gastos de la casa con un sueldo que depende de los colchones que venda por mes; a cambio, Víctor pasa el 20% de su vida solamente trasladándose; no es el único, unos cinco millones de mexiquenses vienen todos los días a la ciudad de México por razones laborales, según el estudio Origen-Destino que realizó el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) por encargo de los gobiernos del DF y el Edomex.

Los del Estado de México son los mexicanos que pasan más tiempo en el transporte público tomando en cuenta que en el país el promedio de duración de un trayecto es de 28 minutos y por lo menos una de cada 10 personas hace esta actividad en más de una hora, hacia y desde el lugar de trabajo.

Además del tiempo, el otro sacrificio es económico. Una gran mayoría de los mexiquenses invierte hasta un 50% de su salario en transporte, en el caso de Víctor son cuatro mil pesos los que desembolsa cada mes para pasajes de la familia, por vivir en una de las entidades de la República más caras si de transporte se trata. Ahí, la tarifa mínima es de 7 pesos y de 14 cuando las distancias que recorren los usuarios son mayores a los 20 kilómetros, como la mayoría de los trayectos.

Ejemplos hay muchos. En la ruta El Toreo-Cuautitlán Izcalli se recorren 25 kilómetros y cuesta 18 pesos, el tren suburbano tiene un precio por pasaje de 6 pesos en el recorrido corto y de 14 pesos para el largo. Esta es quizá la queja más grande que tienen los mexiquenses que como Víctor trabajan a más de 50 kilómetros de sus casas.

Entre colchones

Después viene el tiempo, duermen poco y a pesar de que salen de trabajar aún con energías para convivir con la familia, el Metro, las filas de espera que pueden llegar hasta 30 minutos antes de lograr subirse a una combi, el tren suburbano y los traslados a pie dejan a los mexiquenses sin ganas de nada, más que de dormir al llegar a casa.

Su familia apenas si cruza cinco palabras con Víctor.

“Muchas veces me preguntan si estoy de malas, pero la verdad es que llego tan cansado que ya no me dan ganas ni de hablar, sólo quiero comer algo e irme a dormir”, dice.

Víctor trabaja seis días a la semana en una tienda de colchones, con un horario de 10 de la mañana a 8 de la noche, siempre y cuando no llegue un cliente a última hora.

Pasa fuera de su casa 14 horas, diez de ellas en la tienda de la que no sale ni a comer, pues lleva su tóper con comida casera para ahorrar 80 pesos diarios en ese gasto, sólo descansa un día entre semana, que ocupa para tapizar muebles como negocio propio.

De descanso sabe poco aunque todo el día está rodeado de colchones.

Dice que respeta su trabajo y jamás se acuesta en ellos, pero que a veces llega tan cansado por las mañanas que sí fantasea con dormir unos minutos más, pero es imposible, para que pueda acostarse en su propio colchón siempre pasan mínimo 18 horas.

Su mujer le ayuda con los gastos, es afanadora y aporta dinero para la casa. Su hija mayor tiene una beca de 35% en la universidad y su hija menor estudia secundaria en una escuela pública, que también le genera gastos. Llevan viviendo ocho años en el Estado de México, y aunque hace tres compraron departamento, para los Miranda vivir tan lejos es la única posibilidad que tienen para crear su patrimonio.

La historia se repite

La historia de los vecinos de los Miranda no es muy diferente. Un 90% de los que trabajan y viven en los Héroes de Tecámac se traslada diario a la ciudad de México para laborar, la mayoría lo hace por el Circuito Mexiquense que desde su construcción les ahorró una hora de camino, por lo que en promedio la mayoría ocupa cuatro horas de su día en traslados, según la Secretaría de Comunicaciones del Edomex.

Aunque es una vía cara, utilizarla en transporte público es lo mejor; pues a pesar de que se pagan 14 pesos, trasladarse en automóvil significaría gastar 40 pesos porque hay que pagar caseta, más la gasolina.

Un taxi cobra 150 pesos de la línea B del Metro a Tecámac, aún así, dicen, tiene sus ventajas; gracias a que los autobuses y combis no se detienen porque el Circuito es vía rápida no sufren de asaltos ni robos como en otras rutas del Edomex, una desventaja es que el gobierno del Estado de México sólo autorizó licencia para 100 vehículos públicos como máximo para transitar por el Circuito, lo que genera filas de espera de hasta 30 minutos.

No es diferente para los que ocupan automóvil propio. El tráfico lo padecen todos los días, pues de los 22 millones de viajes que se realizan en el Edomex, 6.8, se hacen en transporte privado.

A Víctor Miranda le aumentaría un 50% el gasto si tuviera automóvil, aunque se ahorraría unos 40 minutos de tiempo en el traslado.

“Sólo me convendría si nos juntáramos varios vecinos y entre todos pagáramos las casetas y gasolina, pero es difícil que esto suceda porque muchas veces no coincidimos en horarios ni rutas dentro de la ciudad de México”.

Al jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, se le ha ocurrido otra solución para aligerarles la vida a los mexiquenses: metropolizar el Metro, es decir extender algunas de las terminales que se encuentran dentro de territorio capitalino hacia el estado vecino, el proyecto está en puerta y está pensando para desarrollarse en los próximos 15 años.

Marcelo Ebrard ha declarado que considerando el fenómeno de metropolización que se vive en el Valle de México, en el que un importante porcentaje de la población que trabaja en el Distrito Federal vive en la entidad mexiquense, se requiere a corto plazo construir transporte público con la participación de ambas entidades y del gobierno federal. Mientras los políticos se ponen de acuerdo, los Miranda, y cinco millones de personas más, se seguirán enfrentando todos los días al transporte más caro del país y gastando 24 horas de su tiempo a la semana, en un camión y en medio del tráfico.

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