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Tras la larga espera de los Reyes, a jugar y pedalear

Pequeños se divierten con sus bicis en la calle o en casas con videojuegos
Sólo algunos padres de familia tuvieron tiempo de salir a jugar con sus hijos para celebrar el 6 de enero
(Foto: Archivo/El Universal)
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El Universal
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Después de varios días de espera, las ilusiones y deseos se vieron cumplidos. Miles de pequeños esperaron con ansia la llegada de los Reyes Magos a bordo del camello, el elefante y el caballo a cada una de sus casas.

Marifer apenas tiene cuatro años de edad y aunque su petición en realidad era una computadora con muchos juegos, los Reyes Magos le trajeron un peluche y una muñeca.

Fer, como también le dicen sus amigos, resultó muy inteligente, pues a los Reyes Magos les dejó tres cartas para recibir todos los objetos anhelados.

Una la envió en globo, otra la dejó en su casa y otra en casa de los abuelos. Así a la lista de regalos se agregó una bicicleta, un juego para hacer figuras de plastilina, ropa y muchos dulces.

“Estaba preocupada, porque mandé mi carta con globo al cielo. Tenía miedo de que se fuera muy alto y que los Reyes Magos no la alcanzaran, pero sí me trajeron muchas cosas. Quería una compu, pero mis papás dicen que todavía estoy muy chiquita”.

Como María Fernanda, muchos niños conformaron la lista de solicitudes con más de una opción tecnológica como computadoras, I-pads, reproductores de música y celulares. Muchos cambiaron a las muñecas y carritos.

Otros optaron por lo tradicional y ayer fue común ver en parques a los niños estrenando sus juguetes.

En Chapultepec y el parque de los Venados, en la delegación Benito Juárez, decenas de niños acudieron a pedalear en su nueva bicicleta o a montar su recién abierto carrito eléctrico.

Sin embargo, visitantes habituales a los parques reconocen que cada vez son menos los niños que acuden los 6 de enero a jugar a esos lugares, ahora se quedan en casa con sus videojuegos.

“Antes era muy común ver en la mañana a los niños con sus bicis en las calles jugando. Ahora ya no es así, tal vez porque los papás trabajan y no tienen tiempo de salir con ellos. Aunque la verdad, también ya da miedo salir por la inseguridad”, comentó una abuela que llevó a su nieto a un parque.

Sin embargo, no todos los pequeños de la ciudad tuvieron la dicha de que los Reyes Magos visitaran sus hogares con sus solicitudes cumplidas.

Memo es un pequeño que trabaja en las calles con su mamá; limpia vidrios, vende dulces o chicles o simplemente pide una moneda a los automovilistas que circulan en el cruce de la avenida Reforma e Insurgentes.

Este 6 de enero para Memo fue como cualquier otro, “sólo que en esta ocasión pido para mis santos reyes”, mencionó el menor.

Según dijo el pequeño, en su casa sólo le dejaron un carrito rojo y a su hermana una carreola color rosa para que lleve a su muñeca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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