Indígenas se hacen oír a través de otras voces

(Foto: El Universal)
Hace siete años Eva llegó a la ciudad con la ilusión de conseguir trabajo y apoyar a su familia, pero se le dificultaba comunicarse, sólo hablaba mazateco, lengua nativa de su pueblo, en Oaxaca.
Con lo poco que entendía del español, esta joven de 19 años. Trabajó como empleada doméstica hasta que un hombre le ofreció alojamiento y 300 pesos semanales por cuidar a sus dos hijas, el mismo que después la violó repetidas veces. La corrió cuando ella quedó embarazada.
Las amenazas sobre una denuncia, el desconocimiento de las autoridades a que debía recurrir y las dificultades para comunicarse llevaron a Eva a no hablar sobre el tema y volver a buscar trabajo para sobrevivir.
Las propietarias del último negocio donde trabajó le ayudaron con su pequeño, pero cuando éste ya tenía año y medio el padre se apareció, le pidió dinero y le quitó a su hijo.
Eva se enteró que lo había vendido a una familia en Chiapas, pero no supo qué hacer, hasta hace unos meses, cuando un vecino le sugirió acudir a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), de donde fue canalizada a la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).
Ahora Eva tiene 26 años de edad y con apoyo de abogados y traductores mazatectos, ha interpuesto dos denuncias, una por abuso sexual y otra por la sustracción de su hijo.
El niño fue recuperado por las autoridades y se encuentra temporalmente a cargo de la Fiscalía Especializada del Menor, de la Procuraduría General de Justicia del DF, hasta que se determine si ella es su madre.
Sentada en el sillón de una pequeña sala de la Sederec, Eva escucha con atención a Donata Torres, una de los 45 intérpretes de lenguas indígenas de la Sederec.
Hablar a través de otra
Donata le traduce a mazateco lo que la abogada, Magdalena Flores de la Cruz, le explica a Eva. Dice que sólo faltan los resultados de la prueba del ADN para que las autoridades decidan si volverá a tener consigo a su hijo, a quien no ve desde hace cuatro años y medio.
La traductora también es originaria de Oaxaca. Hace 12 años llegó a la ciudad y se enfrentó sola a la dificultad de comunicarse con la gente: “me di cuenta que aquí desgraciadamente los que llegamos de pueblo no hablamos bien español y con lo poco que aprendí aquí quiero apoyar”.
Eva habla a través de Donata y dice que ha sido difícil no saber hablar español, que incluso se ha sentido desamparada, pero reconoce el apoyo que ha recibido en la Sederec.
Después de siete años de vivir en la ciudad de México, a Eva aún se le complica dialogar en español, dice que ha aprendido un poco, pero hay palabras que no entiende.
Sin embargo, no piensa regresar a su pueblo porque por ahora su principal interés es recuperar a su niño.
Aumentan traducciones
El responsable de Convivencia intercultural y diversidad lingüística de la Sederec, Eduardo García Ayala dice que no se tiene un dato duro sobre las personas que llegan al DF sin hablar español, como Donata y Eva, pero dijo que el servicio de traducción ha tenido un aumento en la demanda en los últimos años, ya que mientras en 2008 se dieron cinco atenciones, en 2011 se tuvieron 75 y en el primer semestre de 2012 se llevan 98.
El funcionario de la Sederec lo atribuye a la difusión que se ha dado a las actividades de traducción e interpretación, entre las distintas dependencias, sobre todo las encargadas de impartir justicia, ofrecer servicios de salud y educación.
En la ciudad hay una red de traductores, creada en 2007 y conformada por autoridades y agrupaciones sociales como: Mexicana de Intérpretes y Traductores e Intérpretes y Traductores de Lenguas Indígenas.
El mismo año, la Sederec inició la capacitación de gente en esta área, a través de talleres y diplomados. Algunos participantes se integraron al padrón de traductores, el cual tiene una convocatoria abierta.
Los traductores que participan con la dependencia capitalina dominan las principales lenguas que hablan los grupos indígenas que han migrado a la ciudad: náhuatl, mazateco, totonaco, mixteco, zapoteco, mixe, purépecha, triqui, mazahua, otomí y chinanteco.
Algunos de ellos también hablan tzetzal, tzotizil, tojolabal, cuicateco, maya, chontal y chol y cuando se requiere la traducción en una variante en específico se recurre a las organizaciones, a través de las que es posible traer a una persona desde su comunidad para hacer el trabajo.
De las 81 variantes que tiene el mixteco, según la región de donde se es originario, cinco las dominan los traductores de la Sederec.
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