Madrugan, pero para jugar con los regalos de Reyes

(Foto: Roberto Armocida/EL UNIVERSAL)
Ximena ayer se levantó muy temprano, con mucha emoción y entusiasmo, aunque en esta ocasión no madrugó para llegar temprano a la escuela sino para encontrar los regalos que los Reyes Magos habían dejado debajo de su árbol de Navidad.
No importó el frío que sintió por la mañana, tampoco que su mamá, tíos y abuelos estuvieran disfrutando del calor de las cobijas y las últimas horas de sueño. Para Xime lo único importante era descubrir sus nuevos regalos.
Un juego de doctora, uno de belleza, de té de Mimi, plastilinas, y una muñeca fueron los obsequios que en este año encontró por haberse portado muy bien durante el 2011, dice la pequeña.
En cuanto abrió los regalos se puso a jugar con su tía, primero con las masitas y luego a la doctora, aunque también tuvo tiempo para sentarse frente al tocador y estrenar su juego de belleza.
No fue a la escuela “porque hoy (ayer) no había clases”. La realidad es que en el Jardín de Niños Monumento a la Revolución, ubicado en la delegación Iztapalapa, los maestros avisaron a los padres de familia que asistir a clases era opcional. Y dado que en muchas escuelas el acudir o no quedó a decisión de los pequeños y padres de familia, pues no es un descanso oficial en el Calendario Escolar, ayer los planteles de educación básica quedaron solos. Fueron unos cuantos despistados o “castigados”, los que llegaron con juguete en mano.
En el Estado de México no fue la excepción. Las calles y avenidas donde se ubican los planteles de jardín de niños, primaria, incluso secundaria lucieron vacías.
“Ayer (el jueves) cuando los niños salieron de la escuela la maestra nos avisó que no habría clases, para que pudieran disfrutar sus juguetes”, explicó Xóchitl, mamá de María Fernanda.
Mari Fer, como le dicen, fue una de las afortunadas que encontró debajo de su árbol de Navidad dos muñecas Monster High. Draculaura y Abbey con todo y sus mascotas fueron la recompensa por haber haberse portado “más o menos bien durante un año”, comenta.
Un cuento para colorear y crayolas, también de las hijas de los mounstruos más famosos, completaron los obsequios. Y este año los regalos también llegaron a casa de los abuelos, donde encontró cubos, chocolates y una muñeca.
Para ambas niñas de cuatro y cinco años poco importó si había clases de matemáticas o español. Xime y Mari Fer simplemente disfrutaron del día de Reyes.
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