Lluvias |
Lodo y basura, tapones del drenaje

nayeli.guzman@eluniversal.com.mx
Cada año el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) desazolva seis mil 500 kilómetros de la red de tuberías en el Distrito Federal, que equivalen a un viaje desde México hasta Brasil.
En promedio, 600 mil metros cúbicos de azolve -término que se utiliza para señalar el lodo y basura que se acumula, en este caso, en la red de drenaje- son retirados de las coladeras anualmente; con estos residuos podrían llenarse mil camiones de volteo.
Además. recolectan de presas y lagos millón 300 mil metros cúbicos de residuos, también al año.
Para que operen correctamente los 12 mil 500 kilómetros de tuberías que forman el sistema de drenaje de la capital en la temporada de lluvias, deben estar libres de cualquier elemento que cree tapones.
Miguel Ricaño, jefe de la Unidad Tormenta, dependiente el SACM, explicó que 50% de los encharcamientos en esta urbe se deben a taponamientos de basura en el drenaje y alcantarillas, de ahí la importancia de que haya un programa anual de desazolve.
Ricaño, conocido con la clave de Capitán Tormenta, señaló que el trabajo del gobierno no alcanza a cubrir el ejercicio en el que deberían participar los ciudadanos para mantener limpios afuera de sus casas y no tirar basura.
"Entendamos para que la ciudad funcione, en donde era un lago, su infraestructura debe estar a salvo, el patrimonio de la ciudad es su infraestructura hidráulica y si no la cuidamos hay inundaciones", indicó.
El SACM cuenta con 35 vehículos hidronomáticos, conocidos como camiones tipo Vactor, para limpiar las alcantarillas y drenaje. De esta manera se disminuyen los encharcamientos durante temporada de lluvias. En un periodo de dos años le dan la cobertura total a la red.
En 2011, la Unidad Tormenta atendió más de cuatro mil vialidades con encharcamientos; la mitad fueron provocados por obstrucciones en los colectores. Los tapones que obstruyen la red se forman con el acumulamiento de residuos que se encuentran en la vía pública y son arrastrados al drenaje por la lluvia.
El material más recurrente, dijo, son las botellas de pet, bolsas de plástico y desechos de poda; el aceite que tiran en el drenaje los restaurantes, puestos ambulantes y amas de casa forman bolas de sebo que junto con madera, hierro, alambre y cartón crean tapones de 40 centímetros aproximadamente. "Esas obstrucciones en tramos de nuestra tubería hacen que la operación del drenaje sea ineficiente hasta que llegamos con equipos especializados, con las cuadrillas de desazolve, limpiamos la coladera y el agua se va".
En zonas bajas de la ciudad, el agua puede subir hasta un metro de altura en una lluvia intensa, debido a la basura en las alcantarillas o drenaje.
Una tarde de lluvia, para los trabajadores del SACM, se traduce en operar la red del drenaje, más de mil estructuras y 350 mil accesorios en la vía pública, además de coordinar un equipo en las plantas de bombeo y en las compuertas del drenaje profundo. "Toda el agua que le llueve al DF tiene que ser bombeada hacia el estado de Hidalgo para que no provoque fuertes inundaciones".
Los camiones hidronomáticos ayudan a mantener limpia la red secundaria de drenaje, que es la que capta los escurrimientos de aguas residuales y en temporada de lluvias conduce el agua pluvial hacia los sistemas generales de colectores y sistema general de desagüe del DF.
Los 35 vehículos para desazolvar trabajan los 365 días del año y durante la temporada de estiaje aplican un programa en las 16 delegaciones; cuando llueve, alrededor de tres mil personas atienden las emergencias. "Es la ciudad que tiene más hidronomáticos en el mundo".
Una de estas unidades tiene la capacidad para extraer y almacenar 10 metros cúbicos de azolve; una cuadrilla del SACM limpia en dos semanas lo que una de estas unidades hace en seis horas.
La Unidad Tormenta sólo opera en temporada de lluvias; de mayo a octubre instala 90 campamentos, los cuales se integran con equipos hidronomáticos y de bombeo, así como también con bomberos y personal de las delegaciones.
"Esto nos permite estar cerca de donde llueve, de donde se hacen encharcamientos y así evitamos inundaciones".
"Mi labor no se ve; es todo bajo la tierra"
Alfredo Mendoza ya perdió el sentido del olfato, después de trabajar 35 años limpiando el drenaje de la ciudad. Sus manos grandes y con callosidades reflejan el esfuerzo con el que ha logrado "sacar adelante" a su familia.
Él es uno de los operadores de los 35 vehículos hidronomáticos con los que cuenta el Sistema de Aguas para mantener limpia la red del drenaje.
Su profesión lo ha llevado a conocer gente de las 16 delegaciones, así como sus hábitos y hasta los distintos animales que habitan en las demarcaciones. Ha trabajado en superficie y en las profundidades de la ciudad.
Cuenta que con los años de servicio se ha ido encariñando de su trabajo. Sabe que es indispensable para que el Distrito Federal, con casi nueve millones de habitantes, funcione sin problemas.
Le duele, dice, que a pesar de realizar una labor imprescindible, y que "nadie" quiere hacer, la gente grite groserías a los operadores y hasta por las noches, les avienten basura u otros objetos, pues argumentan las personas que no los dejan dormir por el ruido del camión.
"Me gusta mi trabajo, es bonito, pero la gente no comprende, porque ven los camiones estacionados y piensan que no hacemos nada. (Éste) es un trabajo que no se ve; todo es bajo la tierra".
Con la llegada de la tecnología se ha facilitado su labor, pues en 1960 la limpieza del drenaje se realizaba con equipo mecanizado, explicó Isidro González, jefe de la unidad departamental de Hidronomáticos Norte.
"En 1970 el equipo ya era motorizado, y al finalizar esta década, con el crecimiento de la ciudad, fue necesaria la modernización de los equipos.
El SACM cuenta con cuatro tipos de equipos para el "trabajo sucio": el Ecomaestro, Vactor, Bazuca y Minutruck.
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