Les pagan por no talar

(Foto: El Universal)
Por décadas las 10 mil 365 hectáreas que comprende el bosque del pueblo de San Miguel Topilejo, en Tlalpan, se vieron amenazadas por la tala clandestina, el avance de la mancha urbana del DF y el saqueo de los recursos naturales, hoy a los 446 comuneros que ahí viven el gobierno capitalino les paga anualmente siete millones de pesos por cuidar la reserva.
Salvador Pérez, secretario comunal de San Miguel indica que diariamente 100 personas recorren los parajes para identificar de inmediato cualquier daño a la flora o fauna.
Opina que de no existir esta retribución hacia ellos el bosque estaría al borde de la extinción y con ello disminuiría la recarga de los mantos acuíferos que dotan de agua potable a parte de la ciudad.
San Miguel Topilejo pertenece al Programa de Retribución por la Conservación de Servicios Ambientales, basada en una ley del mismo nombre publicada en 2006 y que consiste en que el gobierno local pague a los comuneros para que cuiden las reservas naturales que aún existen en la ciudad de México.
Pero no solo eso, también hace que los pobladores no vendan sus predios ubicados en suelo de conservación para construir casas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente (SMA) local, seis comunidades están integradas en el programa.
Son San Miguel Topilejo, Tlalpan; San Andrés Totoltepec, Tlalpan; San Nicolás Totolapán, Magdalena Contreras; Santiago Tepalcatlalpan, Xochimilco; Milpa Alta, Milpa Alta y San Bernabé Ocotepec, en Magdalena Contreras.
Estas seis comunidades reciben entre 700 mil y siete millones de pesos anuales por vigilar la zona de conservación que tienen.
Cuidan el ambiente
La investigación Manto Acuífero y Hundimiento de la Ciudad de México de la UAM indica que por cada metro cuadrado del suelo de conservación que se ocupa para vivienda se pierden 170 litros de recarga anual.
Salvador Pérez señala que después de que empezaron a ser retribuidos para preservar el suelo, la comunidad se puso de acuerdo para no vender más predios y evitar el desdoblamiento de las familias.
En San Miguel Topilejo los 100 brigadistas reciben en promedio tres mil pesos al mes. Dinero que no es suficiente, dice Salvador, pero con el cual los comuneros sienten que se les retribuye por la conservación de sus tierras y de facto inhiben la venta.
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