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Destaca Rajoy hospitalidad de la ciudad de México
Por segunda ocasión en lo que va de la administración de Marcelo Ebrard, un presidente del gobierno español fue reconocido como Huésped Distinguido. En 2007 fue el ex mandatario José Luis Rodríguez Zapatero quien recibió la distinción; ayer fue el turno de Mariano Rajoy.
Minutos antes de las dos de la tarde, las comitivas española y mexicana ingresaron al Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Detrás de las más de 30 cámaras de medios nacionales e internacionales que buscaban colocarse en el mejor ángulo, no faltaron comentarios que reconocían el arte y la arquitectura del recinto.
Ataviados en trajes oscuros y camisas claras, Ebrard y Mariano Rajoy se colocaron al centro de las banderas mexicana y española.
Al jefe de gobierno capitalino lo acompañó su esposa, Rosalinda Bueso, la presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Alejandra Barrales, y el titular del Tribunal Superior de Justicia, Égdar Elías Azar.
Ebrard dio la bienvenida al presidente español. En su discurso comentó que la relación con el país ibérico no sólo es política sino también cultural y comercial.
“Trabajamos en esos temas muy de cerca con España, tenemos muchas empresas españolas trabajando aquí, de manera que le damos la más cordial bienvenida”, dijo.
Luego, entregó las llaves de la ciudad, medalla y pergamino al presidente del gobierno español, quien sonrió, mostró el reconocimiento y agradeció el gesto.
“Las calles de este hermoso Centro Histórico conservan la vieja huella española, una huella que la ciudad de México ha sabido conservar como legado propio, unido a su orgullo por la deslumbrante Tenochtitlán”, expresó Rajoy.
“Miles de mis compatriotas han encontrado aquí un lugar donde desarrollar sus proyectos vitales. Aquí han encontrado una ciudad que los han recibido con generosidad, sin prejuicios de ningún tipo, con los ojos abiertos. Aquí empezaron una nueva vida”, subrayó y felicitó a Ebrard por las acciones que permiten conservar el patrimonio histórico de la ciudad.
Concluido el acto Ebrard y Rajoy se dirigieron a las escaleras principales del edificio central, en uno de los escalones de descanso conversaron un par de minutos mientras les tomaban la foto oficial.
Al grito: ¡señor una foto!, ambos mandatarios estrecharon su mano derecha. Ebrard acompañó a Rajoy a la salida, quien abordó su auto y se dirigió a Palacio Nacional.
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