"Nevada" en Eje Central reúne a 450 mil capitalinos

(Tanya Guerrero / El Universal)
Miraba al cielo, extendía las manos y cerraba los ojos a la espera de que pequeños copos de nieve artificial lo tocaran, era la primera vez que Alejandro, de cinco años, veía nevar.
Ale, como le dicen de cariño, era uno de los 450 mil espectadores del desfile del Gran Festival Navideño de la Ciudad de México, que se realizó en casi tres kilómetros sobre Eje Central y hasta Isabel la Católica.
“Se siente suavecito, es como espuma, lo malo es que no dura nada”, decía Ale mientras con sus manos intentaba atrapar los copos de nieve, a unos metros del pequeño pasaban renos, enormes ángeles, muñecos de nieve, burros, borregos, soldaditos de plomo, piñatas humanas y pastores bailando e invitando a saludar.
Alejandro y Noemí, su mamá, viven en Iztacalco, invirtieron poco más de 30 minutos para llegar al sitio y agarrar un buen lugar, llegaron a las 10:30, el evento inició al medio día.
En el desfile participaron 12 carros alegóricos, mil 800 artistas de 15 compañías coreográficas y culturales, 500 personas coordinaban el espectáculo y los patrocinadores invirtieron al menos 12 millones de pesos para su realización.
El secretario de Turismo del DF, Alejandro Rojas, cortó el listón inaugural.
Mil elementos de la Policía Auxiliar se mantenían atentos y personal de Protección Civil y de la Secretaría de Salud se alistaban ante cualquier emergencia. Hubo saldo blanco.
Alegría navideña
Al ritmo de los villancicos las familias coreaban y aplaudían el paso de los artistas.
Ana Luisa, vecina de la colonia Narvarte, llegó temprano con su familia. Para el cansancio llevó unos bancos de plástico, para la sed: un refresco; para el calor: sombrilla, gafas y bloqueador solar y para celebrar “nada más buena actitud y muchas sonrisas”.
Lo mejor del desfile, dijo Ana Luisa, fue el nacimiento y para los niños “la nieve porque esto no se ve todos los días y menos en calles del DF”.
Sebastián, Alejandro, José Emilio y otros niños más, todos entre cinco y 10 años, burlaron las vallas y lograron colocarse en un lugar privilegiado para ver a la comitiva pasar.
Personal de la SSPDF se colocó cerca de ellos y permitió su estancia. En tanto, los padres increparon a los policías: “El desfile es para los niños, quítense, no nos dejan ver”.
Un superior regañó a los agentes por permitir el paso de los niños, un padre de familia hacía lo mismo con su hijo por querer estar más cerca.
Entérate de lo que sucede en la gran ciudad, síguenos también en Twitter y YouTube.




















































