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Sana, sana, con música y literatura

Permanecer varios días en cama puede ser sofocante para cualquiera, y para un paciente de hospital más. Así, la opción de librar el tedio y olvidar su encierro entre cuatro paredes con poesía y música ha sido un gran alivio para los pacientes internados en hospitales del Distrito Federal.
Una mejor opción, cuando el vaivén de las enfermeras pudiera ser la única distracción posible.
Yadira Velásquez, alumna de teatro e integrante del programa Sana, sana…leyendo una plana, se alista entre camillas, toma su vestido de terciopelo negro con rosa y aparta los textos que usará para convertir heridas y enfermedades en historias de amor, con poesía de Sabines y Benedetti de por medio.
En uno de los pisos del nosocomio, Yadira se encuentra con Vidal Ortiz, músico que acompañado de las cuatro cuerdas de su violín va al encuentro de historias clínicas que tienen rostro y nombre. Enfermos que reciben con satisfacción la llegada de estos jóvenes artistas que le dan momentos emotivos, a través de la palabra y la música.
Oídos de todas las edades reciben a la poetisa medieval acompañada al compás de piezas clásicas para violín. Observan atentos, imaginan, cuestionan, viven y vibran lo que escuchan.
Opción para sobrellevar el dolor
Desde hace tres años, el equipo, que dirige Miosodis Cantú Reyes, se dedica a brindar un espacio literario musical a los pacientes de hospitales, con el objetivo de fomentar la lectura y además ser un incentivo para la imaginación, detenida generalmente por el estrés y tensión que a diario vive quien se encuentra en un hospital.
Para Vidal, estudiante de la Escuela Nacional de Música, con el ciclo Poesía para acompañar, que forma parte del programa Sana, sana…leyendo una plana, se busca que cada paciente sobrelleve con más ligereza sus enfermedades o dolores.
Y, dijo, hacer entender a la gente que la cultura ayuda a sanar y a “sentirse libre”.
Yadira recuerda que, al inicio del programa, las trabas que encontraban eran por la indiferencia de los médicos; sin embargo, cuando notaron el efecto que dejaban las lecturas en voz alta en sus pacientes comprendieron que era una gran opción.
La también psicóloga de profesión destacó que los pacientes siempre son agradecidos con las lecturas y, aunque hay pabellones en los que las circunstancias son difíciles y un trato muy cuidadoso como las salas de terapia intensiva, la respuesta ha sido buena.
Asegura que este trabajo le ha dejado grandes experiencias y aprendizaje como persona, además de enseñazas profesionales como actriz.
“Me ha dado la oportunidad de explorar, de buscar autores (…) El hecho de leer constantemente en voz alta, también me ha agilizado la oratoria. He trabajado mucho en la proyección y colocación de voz, muchas herramientas que uso como actriz y que a partir de este trabajo se han desarrollado”, apuntó.
Actualmente, este programa de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, lleva ciclos de poesía a hospitales capitalinos.
Además, fomenta el préstamo de libros para los pacientes así como para quienes se encuentran en las salas de espera.

























































