"Las bicicletas han ganado su espacio"

(Foto:Archivo/EL UNIVERSAL)
En el diccionario de la Ciudad de México una palabra se abre paso a codazos: la sustentabilidad. Hacia allá caminan 83 acciones del Plan Verde, presentado el 30 de agosto de 2007.
Los capitalinos poco saben del Plan Verde, pero utilizan el Metrobús y las ecobicis, han pasado un domingo en bicicleta en Reforma, reconocen las unidades verdes de RTP y algo han escuchado de la reordenación del transporte público. Todo forma parte del Plan Verde, proyectado para 15 años.
No ha sido fácil desplazar a los autos ni acostumbrarlos a convivir con las bicicletas.
Martha Delgado, la secretaria de Medio Ambiente del Gobierno del DF, todavía recuerda las mentadas de madre del primer domingo que Reforma cerró el paso a los autos para animar a los capitalinos a tomar la bicicleta.
Era el arranque de la estretagia que había llevado dos años de planeación y convencimiento. Incluso entre los mismos funcionarios capitalinos, temerosos de la reacción de los automovilistas, recuerda Delgado.
Muy pocos respondieron a la primera convocatoria. Pero en el transcurso de las semanas el número aumentó y ahora no sólo hay paseo en bici los domingos, sino un plan completo de movilidad en bicicleta, que incluye el sistema Ecobici, el programa Muévete en Bici y la construcción de ciclovías.
Este plan no es continuidad de las ciclovías que puso en marcha Andrés Manuel López Obrador, para mitigar la construcción del segundo piso del Anillo Periférico.
No. Este proyecto se fraguó de otra manera, y su éxito se debe a la larga planeación y el timing para ponerlo en marcha, afirma Delgado.
Pero no podía ser de otra manera, dice. Hubo que hacer mucho trabajo interno, para vencer las reticencias; por ejemplo, de Seguridad Pública, para quienes la prioridad es la velocidad a la que puedan avanzar los vehículos, y “lo que se pensaba era que la bici detendría el paso de los autos o que los iban a atropellar a todos”.
No ha sucedido así. Pero muchos lo esperaban. La atención pública tuvo los ojos puestos en los accidentes de Ecobici, para argumentar contra el programa, que tuvo la aceptación de los usuarios desde su arranque.
Ecobici, sin embargo, se puso en marcha en el sentido contrario de lo que recomendaban las organizaciones y las consultorías en materia de uso de la bicicleta, que proponían primero construir ciclovías, dice Delgado.
De hecho, lo primero que presentamos fue un plan de 600 kilómetros de ciclovías. Pero concluyeron que primero era la bici y luego la calle. Y el primero en aportar ese punto de vista fue Ebrard; “dijo que primero había que dotar a la gente de bicicletas para que nos señalaran las rutas que utilizaban y allí contruir las ciclovías”.
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