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Ritmos del mundo se unen en la Feria de las Culturas

(Foto: Alma Rodríguez/EL UNIVERSAL)
Pocas cosas como la cultura son capaces de unir al mundo. Y desde ayer, las culturas de 73 naciones están presentes en la Ciudad de México.
Sobre Paseo de la Reforma, desfilaron cientos de personas de cuatro continentes: América, Asia, África y Europa. Todos conglomerados para ser parte de la Feria de las Culturas Amigas, que este año celebra su cuarta edición.
En el desfile inaugural de la Feria en esta ciudad, de más de ocho millones de habitantes y una de las más grandes y con mayor “vida” en el mundo, se pudo escuchar la cumbia de Colombia; la zamba de Brasil, próximo hogar del Mundial de futbol; y el merengue de República Dominicana.
Y no sólo eso, también vibraron con las castañuelas españolas, el arte marcial de Japón y el inigualable ritmo del cantar del mariachi de México.
Durante dos semanas —del 12 al 27 de mayo— representantes de los países ofertarán comida, música, libros y vestimentas típicas de las regiones para presentar su otra cara, la buena, de naciones como Siria, país del Medio Oriente que padece los ataque del presidente Bashar al Assad.
Serán 16 días en que la gente tendrá la oportunidad de conocer más de la Argentina de la que tanto hablaba Jorge Luis Borges en sus poemas; la India que conquistó al mayor de todos los Beatles, John Lennon; la Alemania de la cerveza y la escritura, la del Muro de Berlín, la de Franz Kafka, Günter Grass y Johann Sebastian Bach.
Y la España del movimiento 15-M y de los versos de García Lorca; de las tierras escondidas de Machu Picchu, en Perú; de Vietnam, guerrero país que Estados Unidos no pudo vencer.
Al ritmo del mariachi
“¡Pasen por aquí también!”, le gritó un señor de unos 60 años de edad a la mujeres de Bolivia, quienes, con vestidos tradicionales cortos del país comandado por Evo Morales, “mostraban pierna”.
Su esposa, a un lado, le dijo “cállate” y el señor se “calló”, pero sólo por un momento.
La pareja estaba en el perímetro del Ángel de la Independencia. Fue en ese lugar donde se colocaron las gradas para que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, junto a su esposa Rosalinda Bueso, y representantes de la gran mayoría de los países participantes, observaran el desfile que comenzó a las 10 de la mañana.
Las bolivianas capturaron las miradas masculinas, mismo efecto provocado también por mujeres japonesas, brasileñas e inglesas.
Los niños no alejaban su concentración con la demostración de golpes de los hombres de Tailandia y Japón; y a las mujeres parecía ocurrirles los mismo con los vestidos de México, China y Perú.
Sin embargo, divididas como el mundo real, así caminaron por separado Corea del Norte y Corea del Sur, y sus stands se encuentran los divide el Paseo de la Reforma.
México, la última nación por desfilar, hizo notar su presencia con el mariachi que, al final del encuentro, permaneció en la escalinata del Ángel de la Independencia y terminó por deleitar al público que los siguió hasta el final. Escuchar “El mariachi loco” fue la recompensa para los visitantes que los siguieron hasta el final, cuando las agujas del reloj marcaban las 12 del día.
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