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Monsiváis vuelve al Estanquillo con obra póstuma

El próximo 26 de enero sus amigos presentan el libro Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual
El escritor y cronsta falleció el pasado 19 de junio
(Foto:Archivo/EL UNIVERSAL)
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Nantzin Saldaña
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Marta Lamas, Alejandro Brito, Braulio Peralta y Jenaro Villamil, amigos entrañables del desaparecido cronista capitalino Carlos Monsiváis, lo representarán la próxima semana en el Museo del Estanquillo, para presentar su obra póstuma Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual.

Este compendio reúne textos que el escritor entregó entre 1989 y 2009 a la revista Debate feminista.

La recopilación fue autorizada en vida por el también autor de "Los mil y un velorios" y la conforman textos en los que reflexiona sobre expresiones sociales, culturales y políticas de los homosexuales mexicanos, así como por escritos sobre las costumbres y espacios de la diversidad sexual.

En uno de sus ensayos el autor deja a la posteridad: "sólo cuando lo indecible se verbaliza o se transparenta, se hace consciente el temor a ser calificado de homosexual".

Carlos Monsiváis murió el 19 de junio de 2010 por insuficiencia respiratoria producto de una fibrosis pulmonar que lo mantuvo sus últimos meses de vida internado en el área de terapia intensiva del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Un parte importante de su vida la dedicó a realizar activismo por causa que consideraba "perdidas".

Esta reunión de textos presentados en la pasada Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara es parte angular de su compromiso por la tolerancia y la diversidad sexual.

El Estanquillo, ubicado en una de las esquinas más visitadas en el Centro Histórico, en el entronque de las calles Isabel La Católica y  Madero, en la delegación Cuauhtémoc, es el recinto que resguarda y exhibe las colecciones de arte que el intelectual acuñó a lo largo de su vida.

El inmueble que lo alberga es conocido como La Esmeralda, porque a fines del siglo XIX era sede de una de las más  lujosas joyerías del país: La Esmeralda Hauser-Zivy y compañía, especializada en venta de obra de arte, joyas, relojes y cajas de música.

nse

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