Paseando por la ciudad de los perros

(Foto: El Universal)
Los capitalinos, chicos y grandes, acompañados de sus fieles compañeros caninos, poblaron la “ciudad de los perros”, fundada sólo por un día a las afueras del Estadio Azteca.
Durante la celebración, oranizada por una empresa de alimento para perros, más de nueve mil personas llevaron a la metrópoli canina a sus mascotas, quienes sumaron más de cinco mil cachorros durante el evento, según registros de organizadores.
Razas grandes y pequeñas recorrieron sus calles.
A las nueve de la mañana, varias familias partieron con sus mascotas desde la zona de Polanco, Coyoacán y la colonia Condesa, abordo de los Doggy Buses que se ofrecieron para el evento.
Los lugares dentro de los autobuses, para los cuales había que registrarse vía internet, se agotaron.
De cada locación arrancaron dos Doggy Buses, con poco más de 50 personas y aproximadamente 30 perros en cada uno.
Los seis vehículos tuvieron como destino la “ciudad de los perros”. Durante el viaje, que duró que cerca de una hora, perros y humanos recorrieron varios puntos de la ciudad, entre los que destacaron restaurantes, bares, escuelas de obediencia y pensiones para mascotas.
Un “día de perros”
Poco después de arribar a su destino, Max, un pequeño maltés de un año, se abalanzó a la alberca de zapatos.
“Es bien juguetón y travieso. Cada que busco mis chanclas en la mañana, nunca las encuentro por su culpa”, dijo Erick, su dueño, quien nos cuenta, con una ancha sonrisa en el rostro, sobre su pequeño amigo blancuzco.
Pancho visitó la clínica médica para un chequeo por parte de un veterinario.
“El Pancho ya está medio viejo. Ya tiene siete (años); nos cuida todas las noches cuando nos vamos a dormir. Una vez nos despertó justo a tiempo cuando un ratero se nos quiso meter a la casa”, narró su dueño, Felipe, quien vive con su mujer y sus dos hijas pequeñas.
Sara Villegas llegó a la ciudad canina acompañada de El Chino, un french puddle, que llegó a casa de la muchacha hace cuatro años.
Se lo regalaron a su hermano Gabriel cuando ella tenía 17 de edad, pero “el Chino terminó siendo más mío que de él. Siempre se la pasó siguiendome a mí de aquí para allá”, cuenta Sara.
Al final del día en la “ciudad de los perros” no se registraron percances gracias a la organización de los elementos de Protección Civil, quienes procuraron la felicidad y sana convivencia de las familias y sus mascotas.
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